Claudine
Una de las pocas ventajas de asistir a los encuentros de antiguos compañeros del colegio es que siempre hay dos o tres conocidos que tienen la cortesía de estar mucho peor que uno. Si además en el grupo de los ajados hay algún ex bonito de esos que sin esfuerzo aparente acaparaban en una noche las miradas que los Epsilones no soñabamos en acumular en todo el secundario, el efecto es realmente balsámico.
Existen también otros ejemplos que generan lo contrario, una especie de desconsuelo. Se trata de aquellos de quienes esperábamos mucho. Eran nuestros elegidos, los que iban a demostrarle al mundo su valor y por alguna extraña clase de capilaridad, hacernos partícipes de su inevitable éxito. Su gloria nunca encontrada termina por pesarnos más a nosotros que a ellos y sin quererlo sentimos que tienen una deuda con nosotros.
Algo de eso me pasa con la adorable Claudine Longet, de la que me acordé leyendo el post del amigo perez sobre la maravillosa The Party. Claudine es la bella etérea de la que el gran Hrundi V. Bakshi se enamora perdidamente, junto a la mitad de los espectadores. Tanto su suave interpretación de Nothing to lose como su legendario brushing laqueado prometían una carrera meteórica que nunca llegó.
La adorable Claudine terminó asesinando a un amante, abandonando a sus hijos y escapando con su abogado que también abandonó a los suyos. Según lo que nos informa wikipedia, tuvo algún éxito en Asia, una manera elegante de decir que no tuvo ninguno.










