Prividera narra en los emotivos e implacables 150 minutos de M la búsqueda (obsesiva, desgarradora) que el propio realizador hace para reconstruir la historia de su madre desaparecida. M elude los farragosos testimonios a cámara y se aleja por completo del didactismo o del mero homenaje complaciente, a través de un patchwork estilístico y visual que, por momentos, remite a la experimentalidad de Los rubios, de Albertina Carri; a la búsqueda detectivesca de Yo no sé qué me han hecho tus ojos, de Sergio Wolf, y a la exposición de ese notable diario íntimo documental que es Tarnation, del norteamericano Jonathan Caouette. Relato íntimo y político, emotivo y controvertido a la vez, M es uno de los aportes más interesantes que el cine ha hecho a la hora de acercarse a aquella convulsionada y violenta etapa de la historia argentina.
Diego Batlle (La Nación)
A mediados de la competencia Latinoamericana del 22ndo Festival Internacional de Cine de Mar del Plata, finalmente surgió una película atrapante, hipnotizante y brillante de verdad. M es el título de esta joya producida por el Argentino Pablo Ratto, y escrita y dirigida por su estrella Nicolás Prividera. M significa memoria, madre, pero más que nada, Marta – Marta Sierra, una trabajadora del INTA (Instituto Nacional Agrónomo Tecnológico) secuestrada y “desaparecida” en 1976 en los primeros días de la infame dictadura militar Argentina.
Pablo Suárez (Buenos Aires Herald, miembro de FIPRESCI)
Pocos días después del golpe del 24 de marzo de 1976, miembros de las Fuerzas Armadas secuestraron a Marta Sierra de su casa. Nunca nadie volvió a saber de ella. Treinta años después, su hijo mayor encuentra todas las vías institucionales para hallar información sobre su madre obturadas o agotadas. Y así emprende la investigación por su cuenta, entrevistando a amigos, antiguos colegas de trabajo en el INTA y compañeros de militancia en la JP, en busca de pistas que le permitan entender la red de hechos, causas, compromisos, afectos, silencios y hasta traiciones que conformaban la vida de su madre por aquellos años. El resultado es M, un contundente documental que consigue ser a la vez un conmovedor testimonio personal y una nueva mirada generacional sobre la militancia de los años ’70: la de los hijos que se permiten cuestionar aquellos años.
Mariano Kairuz (Página 12)
La película es de una gran fuerza narrativa y formal, es la obra de alguien que utiliza con certera intuición los recursos del cine. Es notable la seguridad que demuestra Prividera en su conducta delante y detrás de la cámara. Estamos ante el film de un hombre orquesta que domina su tema y acierta con el lenguaje para tratar con él.
Quintín (fundador de la revista El Amante y director durante 4 años del BAFICI)
El realizador y crítico cinematográfico Nicolás Prividera filma la búsqueda de datos sobre su madre desaparecida. El resultado es demoledor: la película se come y critica al cine argentino, a los organismos de derechos humanos, a los militantes, etcétera, y busca un barajar y dar de nuevo. Una de las que no hay que dejar de ver y un camino posible para el cine argentino.
TERRA.com.ar