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Offside

Fuera de campo
Por Cynthia Sabat


Las noticias que llegan de Irán no son alentadoras: la batalla del establishment contra Batman, Harry Potter y Barbie parece de ciencia ficción, y su posicionamiento como amenaza nuclear global parece el trailer de una de George Lucas. En medio de ese escenario, Jafar Panahi hace cine: su última obra es una comedia de enredos con contenido social. Offside es el nombre de esta sorpresa que llegó de Oriente directo a la cartelera porteña, para reponer a aquel vapuleado slogan del pasado su razón de ser: La imaginación al poder.

¿Qué lo llevó a hacer esta película? ¿Qué lo inspiró?
Todo comenzó hace unos cinco años. Soy fanático del fútbol y quería ir al estadio a ver un partido. Mi hija, que en ese momento tenía 12 años, quiso ir conmigo. Le dije que no la iban a dejar entrar, pero ella insistió diciéndome que como era una nena tal vez la dejaran. Entonces le dije: si vamos a la puerta del estadio y no te dejan entrar, vas a tener que volverte. Con mi mujer y mi hija nos subimos al auto y llegamos a la puerta del estadio. Fuimos hasta la puerta, insistí para que la dejaran entrar pero no lo hicieron. Cuando mi hija me vio discutir trató de apartarme y me dijo: Papá, no es necesario que supliques. Vos andá y esperame adentro. Diez minutos más tarde estaba leyendo el diario, y ella apareció parada a mi lado. Le pregunté cómo hizo para entrar, y me contestó que las nenas siempre encuentran alguna solución. En ese momento no me contó cómo fue que logró entrar, pero me puse a imaginar qué es lo haría una mujer en esa situación. Esa inquietud me quedó dando vueltas en la cabeza, hasta que surgió la película.

Está claro que de eso se trata Offside: de cómo las mujeres se las arreglan con su gran imaginación y poder de seducción para cumplir sus deseos en un ambiente hostil.
Cada vez de que en mi país hubo alguna posibilidad de que una mujer se expresara, se destacara, yo la apoyé. Por un lado existen muchas limitaciones para las mujeres en Irán, pero por otro en las universidades son el 60 por ciento de los estudiantes. Pero esa cuestión va a cambiar porque el nuevo gobierno quiere implementar un sistema de cupos de ingreso por sexo. La discriminación que se ve en la película, se quiere aplicar a todos los ámbitos de la vida.

¿O sea que la vida de las mujeres en Irán tiende a ser peor en vez de mejorar?
No quiero limitarme a hablar de la problemática de la mujer. Donde hay una limitación para la mujer, es probable que el hombre tenga un poco más de libertad, pero está limitado al fin, está en el círculo. Tal vez tenga un campo de acción un poco mayor, pero la discriminación es un problema que afecta a toda la sociedad. No me gusta la idea de la división hombre-mujer. Lógicamente en una sociedad machista, en un gobierno de hombres, las limitaciones para las mujeres son mayores. Eso no quiere decir que el hombre sea libre ni que pueda hacer lo que quiera. Por ejemplo en la película, el soldado que impide la entrada a las mujeres al estadio se siente muy incómodo con lo que está haciendo. El problema está instalado en toda la sociedad.

En la película el humor aparece como una herramienta de resistencia ante la opresión.
En mis películas utilizo el humor dependiendo de la temática. Por ejemplo El círculo no tiene tanto humor, porque la situación no daba para eso. Pero en este caso la situación era así, tragicómica. En el estadio había una pared y las mujeres no podían mirar más allá. La discriminación es tan fuerte y notoria, es tan gráfica que cualquier explicación que le den se cae, no tiene sentido. Cuando el soldado empieza a dar motivos de por qué no pueden pasar, la situación es graciosa. Las chicas tratan de convencerlo, y dan argumentos tan fuertes que ya no tiene nada más para decir. El humor está ahí.

¿Cómo trabaja los guiones de sus películas? Offside tiene un guión afinadísimo en cuanto a los diálogos y a los gags cómicos.
Siempre comienzo por una idea primaria que tengo en la cabeza. La temática surge de cosas que me han tocado vivir. La idea principal, en este caso, surgió gracias a mi hija. Hasta la mitad, la película era clara y se escribió fácilmente, pero no sabía como iba terminar, cual iba a ser el resultado del juego, si Irán ganaba o perdía. Si ganaba la película terminaba de una manera, y si perdía terminaba de otra. A partir del momento en que se definió cómo iba a terminar el juego, terminé de escribir el guión. Se había previsto que si Irán ganaba la gente saldría a la calle, así que ese mismo día estaba todo listo para el rodaje. La secuencia final de la película transcurre durante la final real del juego.

¿Cómo eligió a las actrices de Offiside?
Las mujeres que actúan en Offside nunca habían sido actrices.

¿Ellas temían sufrir represalias por haber actuado en su película?
No, porque el problema no son los actores ni las actrices, porque ellos son sólo ejecutores de un guión con el que no tienen nada que ver. El problema es con la autoría intelectual. Los actores no tuvieron problemas.

¿Usted se considera un outsider, un marginal del cine iraní?
Mis últimas películas no se estrenaron en Irán. Fue un problema hacer esta película, porque cuando uno quiere filmar tiene que llevar el guión al Ministerio y ellos te lo tienen que autorizar, y ahí te dicen si hay que cortar algo. En las películas anteriores declaré que no estaba dispuesto a cortar ninguna parte, entonces el encargado del Ministerio dijo que no tenía autorización para filmar de nuevo. Cuando se corta y se estrena una película cortada, hay que esperar un año para hacer la siguiente, y yo en ese lapso de tiempo me iba a peder la final entre Irán y Bahrein. Así que hice un guión falso para presentar con otra persona como director, y así logramos la autorización para empezar a trabajar. Hasta cinco días antes de terminar el rodaje los medios de prensa no sabían quién iba a dirigirla, porque no habíamos informado nada. De repente, no sé cómo, se filtró la información, y un periodista escribió que el Sr. Panahi estaba haciendo una película sobre fútbol. Me mandaron una carta diciendo que no tenía más derecho a filmar. Nos faltaba muy poco, estábamos filmando las últimas escenas del minibus donde las chicas están peleando con el muchacho. Así que decidimos salir de la zona de Teherán para que los militares no nos vieran, y así la terminamos. Más tarde la llevamos a Francia para resolver detalles técnicos.

¿Tiene alguna propuesta de lo que tendría que pasar en Irán para que la situación cambie, para que haya más libertad para hacer películas? ¿Tiene alguna hipótesis de lo que debería cambiar políticamente, culturalmente? No, no tengo. Tengo mis opiniones personales, pero me parece que el cine no es un lugar para hacer propuestas. Yo planteo una situación de hecho, algo que existe, pero no digo como debería ser. Ni siquiera hago alusión a los motivos: no digo si es un problema religioso, si es un problema cultural, si es un tema económico, ni político. A diferencia del cine de Hollywood, yo no quiero decir: “miren, esto es un problema político” o “este es un tema religioso”, sino que quiero que el público tenga el pensamiento libre y saque sus propias conclusiones acerca del origen del problema. Lo que pretendo es que el espectador se quede pensando; si se queda con inquietudes para mí es suficiente. No soy un idealista que piensa que con una película va a surgir una revolución, o van a cambiar las leyes. Para mí las películas que dan directivas, que “bajan línea”, que transmiten ese tipo de ideas son películas muertas, que no sirven. El ser humano, esté donde esté, está en un círculo, y yo estoy tratando de abrir el radio de ese círculo; no importa si el radio se amplía o no, lo importante es cuánto lo intentó el individuo, yo trato de transmitir la imagen de ese intento. En las películas, las chicas sabían perfectamente que en cuanto entraran al estadio las iban a detener. El problema no es que las van a detener ni como van a terminar, sino que fueron para decir “acá estamos”, ¡no se puede ignorar al 50 por ciento de la sociedad!

¿Pensó en qué opinarían su mujer y su hija cuando hizo esta película?
Cuando estoy haciendo mi película no pienso en nadie, no me importa nadie, ni siquiera el público…La verdad es que los críticos me importan un carajo, los políticos me importan un carajo, el gobierno, lo mismo. Lo único que pienso es si con la película que estoy haciendo voy a quedar satisfecho. En el mundo existen dos tipos de cine: Uno en donde el director corre detrás del público, y está tratando de saber qué es lo que le gusta; pero hay otro tipo de cine en donde el director es el dueño de la idea y de la película. Dice “voy a hacer la película como a mí me gusta, ustedes síganme a mí, corran detrás de mí”. Yo soy de la segunda corriente, porque creo que cada director debe hacer su propia película. Si me pongo a pensar si a los políticos les gusta mi película, por ejemplo, me estoy autocensurando, y la autocensura es más difícil que la estatal, que la del gobierno. No soy un director de películas políticas, porque cuando uno hace películas de contenido político, es como si perteneciera a algún partido y estuviera haciendo alguna declaración política. Satisface al partido, a esa manera de pensar. Yo soy un director de películas con contenido social. La película política tiene fecha de vencimiento. Está bien: la película con contenido social tiene por debajo una capa donde está presente el contenido político. Cualquier problema social viene de una política errónea. Pero trato de mantener ese límite para que la película no se convierta en una película política, sino que sea una declaración social con un contenido y una manera artística de plantearlo. Yo considero así que no tengo que pagarle a nadie. Cuando un artista está encerrado sólo, cuando no tiene que disimular nada, cuando está en su soledad auténtica, y está contento y satisfecho con su película, ahí es cuando considero que se ha producido el arte, que hay algo artístico, porque no habla y no es la palabra ni la idea de nadie más que del artista. Y eso es lo novedoso, lo auténtico: el ángulo desde donde está mirando el mundo. Trato de contemplar las cosas desde mi ángulo, desde mi lugar.

 


 

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