Crítica
del diario La Nación
Por Diego Batlle
Un realizador
convincente
Richard
Linklater con "Tape"
hace un ejercicio de psicodrama

Conocido
en la Argentina gracias el éxito
de la saga compuesta por “Antes
del amanecer” y “Antes
del atardecer”, el talentoso
director Richard Linklater ha construido
en menos de 15 años una de las
carreras más prolíficas
y diversas dentro del cine independiente
norteamericano con algunas esporádicas
incursiones en Hollywood (“La
pandilla Newton”,
“Escuela de
rock”).
Dentro
de la faceta más experimental
de su filmografía –que
incluye desde la producción animada
“Despertando a la vida”
hasta la explosiva “SubUrbia”–
aparece “Tape”,
película que aquí sólo
se pudo ver de manera fugaz durante
el Festival de Buenos Aires de 2002
y que ahora el sello Gativideo lanzará
en VHS y DVD el próximo miércoles.
Rodada
con un insignificante presupuesto de
100.000 dólares, en apenas seis
días, con una pequeña
cámara de video digital, en un
solo decorado (la habitación
de un motel de Michigan), y con tres
personajes excluyentes (Ethan Hawke,
Robert Sean Leonard y Uma Thurman),
“Tape”
resulta una convincente y muy poderosa
transposición de la obra teatral
homónima que guionó su
propio autor, Stephen Belber.
Clima
de psicodrama
Narrada
en tiempo real (84 minutos), “Tape”
se centra en el reencuentro, diez años
más tarde, de tres compañeros
de la escuela secundaria. Vince (Hawke)
es ahora un bombero desesperado y afecto
a todo tipo de excesos que se gana la
vida vendiendo droga, Jon (Leonard)
es un presuntuoso director de películas
intelectuales que llega a la ciudad
para participar de un festival de cine,
mientras que Amy (Thurman) es una abogada
que trabaja en la fiscalía local.
Esta
suerte de ejercicio de psicodrama cinematográfico
notablemente interpretado por el trío
actoral y fotografiado por la siempre
eficaz Maryse Alberti (“Velvet
Goldmine”) está
basado principalmente en la inteligencia
de sus diálogos, que por momentos
remiten a los trabajos de David Mamet
o de Neil LaBute.
Todo
arranca como un encuentro casual, casi
banal, entre viejos amigos, pero con
el correr del film se van develando
de forma progresiva los peores recuerdos,
las miserias más profundas, las
experiencias íntimas más
sórdidas, las manipulaciones
más perversas, los resentimientos
más oscuros.
El
resultado es un film implacable que
deja en el espectador un efecto devastador.
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