Entrevista
a Volker Schlöndorff
La Nación
Por Claudio D. Minghetti
Volker Schlöndorff
y la conciencia moral
El
cineasta habla de su film, centrado
en un hombre solo frente a una decisión
clave

Volker
Schlöndorff parece preocupado por
cuestiones que tienen como eje a personajes
que, fieles a los dictados de su conciencia,
lucharon por ellos exponiéndose
a la muerte.
En
"El noveno día",
el autor de la memorable versión
cinematográfica de "El
tambor de hojalata", de
Gunther Grass, recrea la historia de
un sacerdote jesuita de la diócesis
de Luxemburgo que -al igual que otros
tres mil ministros católicos,
de obispos a simples religiosos- es
confinado en el campo de concentración
de Dachau y sería liberado por
nueve días, en 1942, con la misión
de convencer al obispo local de apoyar
públicamente al nacionalsocialismo
y, según la promesa de sus carceleros,
salvarlo junto a esos otros religiosos
del exterminio. Lo que los nazis no
imaginaban era que no todos estaban
dispuestos a traicionar su conciencia.
Aquí,
Henri Kremer (inspirado en el auténtico
Jean Bernard, quien por entonces era
secretario de la Oficina Católica
Internacional de Cine, de la que luego
fue su presidente), se sacrifica por
su fe y el mandato de su conciencia:
encuentra fortaleza en su debilidad.
No es el único tema relacionado
con la religión entre los proyectos
del cineasta, que también prepara
una adaptación de "La
papisa Juana", que encuadra
a la única mujer papa que acreditaría
la historia de la Iglesia Católica
(en el siglo IX), en la versión
creada por la debutante Donna Wolkfolk
Cross, que estuvo en la lista de los
libros más vendidos en Alemania
durante tres años.
A
la hora señalada
El
dilema "corazón o razón"
cuando hay que tomar una decisión,
ése es el tema que Schlöndorff
analiza a partir de la experiencia del
auténtico padre Bernard, de acuerdo
con la charla que tuvo con LA NACION
a su paso por Mar del Plata.
-¿Por
qué eligió el tema de
la conciencia moral?
-A los 66 años,
en esta etapa de mi vida, el libre albedrío
es algo que me interesa mucho. A veces
tengo la sensación de que uno
no tiene libre albedrío, que
es el carácter de uno el que
decide antes de que la cabeza intervenga.
Quizá la cabeza tenga un derecho
de veto. La pregunta es: ¿cómo
llega uno a una decisión? En
el caso de este sacerdote es que no
sabe qué es lo que tiene que
hacer, y cuando comienza a preguntar,
el obispo le dice que tiene que preguntarle
a Dios, pero Dios no le atiende el teléfono.
Finalmente se queda solo consigo mismo,
que es como estamos todos cuando tenemos
que tomar una decisión. Mucha
gente desespera en una situación
así. "¡Oh Dios, qué
solo que estoy en el mundo!", suelen
exclamar. Por un lado me parece fantástico,
porque eso significa que somos soberanos.
Por un lado tengo libertad, pero el
que toma la decisión es el carácter.
Mucha gente dice "yo hice tal cosa,
pero en realidad quise hacer tal otra".
Eso es una hipocresía, porque
en realidad lo que uno hizo es lo que
uno quería hacer, y uno tiene
que aceptar vivir con eso. En mi película,
el personaje se debate en la cuestión
de si tiene la fuerza suficiente para
hacer lo que quiere hacer y volver al
campo de concentración. Cada
persona puede hacer lo que su fuerza
de voluntad le permite hacer. En realidad,
Bernard tenía un montón
de opciones: huir a Suiza y presentar
el caso ante la Cruz Roja, colaborar
un poco, como lo hacía el Papa,
negociar y así liberar a sus
compañeros del campo de prisioneros,
algo que seguramente yo hubiese hecho:
una solución política?
Es muy difícil decidir por otros.
-¿Una
vuelta de tuerca alrededor de la fe
en nuestros días?
-Juana
de Arco o el padre Bernard tuvieron
un tipo de fuerza moral que no se encuentra
fácilmente? Pero bajemos un poco
la cosa filosófica: creo que
mi película es un buen drama,
el de un cura, pero en realidad no es
otra cosa que el de un hombre solo frente
a una decisión. Como en un western,
como el sheriff de Gary Cooper en "A
la hora señalada" o el cuáquero
de "La gran tentación",
cuya familia es atacada por una pandilla
y, si bien se resiste a empuñar
un rifle para defenderla, tiene que
tomar una decisión? Héroes
como Kremer, más allá
de lo habitual.
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